En cuatro días, la oposición pasó de la foto de la unidad a la peor crisis de coordinación desde que José Antonio Kast asumió la presidencia en marzo pasado. Quiebres internos en el PS y el PPD, acusaciones de “colusión”, un careo en plena Sala del Senado y un acuerdo negociado a espaldas de las directivas marcaron la semana negra de la izquierda frente a la megarreforma del Gobierno, que ya entró en su fase final.
Acá, la reconstrucción de los episodios que marcaron la crisis en la oposición y sus entretelones.
Escena 1: la foto de la unidad
La imagen del lunes era de cohesión. Los presidentes y dirigentes del PC, el Frente Amplio, el PS, el PPD y el Partido Liberal llegaron hasta la sede socialista para acordar un marco común frente al proyecto de Reconstrucción Nacional. En la cita, los líderes de la oposición definieron una estrategia compartida: concurrir de manera conjunta al Tribunal Constitucional (TC), previo estudio con abogados constitucionalistas del sector, y presentar indicaciones acordadas entre todos los partidos que asistieron a la reunión.
La línea quedó reflejada ese mismo día en el Senado. Tras una reunión del comité PS-PPD-Liberales, el jefe de la bancada de senadores socialistas, Juan Luis Castro, fue enfático: “Somos taxativos en decir que aquí no hay tal atmósfera o ambiente de un acuerdo”, y anunció que irían al TC por la invariabilidad tributaria “una vez que esto sea despachado a ley, porque eso es lo que procede jurídicamente”.
Pero bajo la aparente unidad en la idea de acudir al TC, en las filas socialistas ya se incubaba una soterrada disputa. La mesa político-técnica instalada por la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN) —quien días antes había definido su objetivo con una frase que envejecería rápido: “Evidentemente que parte del acuerdo es no terminar en el Tribunal Constitucional”— había abierto paso a un diálogo bilateral entre la timonel del PS, Paulina Vodanovic, y el propio Castro con el Gobierno. Un canal que la senadora Daniella Cicardini alegó que se desarrollaba a espaldas del comité.
Escena 2: los “Danieles” se adelantan
La unidad duró horas. Ese mismo lunes, Cicardini se retiró enojada de una reunión del comité socialista por la conducción de Vodanovic y el eventual acuerdo al que se acercaban el PS y el PPD con el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, en materia de invariabilidad tributaria.
En paralelo, la bancada de diputados anunció el requerimiento al TC, adelantándose a Vodanovic. La movida fue impulsada por el diputado Daniel Manouchehri —pareja de Cicardini—, quien tiene ascendencia e influencia en la bancada.
En un comunicado, los legisladores arremetieron contra la que llaman la Ley de los Súper Ricos, acusando que pretende amarrar sus efectos por 25 años. “La democracia consiste en que el pueblo pueda decidir su destino. Ninguna mayoría parlamentaria puede clausurar esa facultad por 25 años”, plantearon los diputados. Denunciaron, además, que la reforma amenaza con generar déficit fiscal y abrir la puerta a nuevos recortes sociales.
El anuncio cayó como un balde de agua fría en plena negociación de la mesa de Núñez y encendió las alarmas en el oficialismo, donde advirtieron que no se puede conversar y judicializar la política al mismo tiempo.
Escena 3: la rebelión interna del PS
El martes se produjo una tensa reunión que convocó al comité de senadores y a la mesa directiva del PS en las dependencias del Senado, en Valparaíso. Ahí, Vodanovic reafirmó su “derecho” a negociar con el Gobierno a nombre del partido por su calidad de presidenta y senadora. Secundada por otros parlamentarios, Cicardini replicó que, pese a su cargo, el mandato de la mesa y la posición mayoritaria del partido eran rechazar todo, por tratarse la invariabilidad de una norma negativa para el país. La senadora por Atacama apelaba al voto político del comité central, adoptado semanas atrás, que impuso el rechazo a la iniciativa.
Los ánimos se fueron elevando y el diálogo se quebró. Tras un receso de 45 minutos y conversaciones con los lotes internos, los senadores lograron reentablar el diálogo y se llegó al acuerdo de rechazar todo y acudir al TC, tal como lo había mandatado el comité.
Se impuso la posición de Cicardini, al constatarse que la bancada de diputados e incluso senadores le quitaron el piso a la presidenta socialista.
La disputa entre ambas, en todo caso, no es nueva: viene de marzo, cuando Vodanovic le quitó el piso a Cicardini —recién llegada al Senado— luego de que pidiera la renuncia de Quiroz, un choque de estilos sobre cómo ser oposición que escaló hasta la mesa directiva y que esta semana volvió a estallar.
Escena 4: “colusión” y careo en el hemiciclo
A pesar de que la controversia parecía zanjada, el miércoles Cicardini publicó un video en que deslizó la idea de una “colusión” de Vodanovic con Quiroz. “No voy a respaldar una colusión con Quiroz”, dijo, sosteniendo que “las negociaciones hipotéticas no existen. Se negocia o no se negocia”.
La réplica llegó horas después en una carta a la militancia: “Decir que mentimos o que vamos a coludirnos con Quiroz es falso y desproporcionado”, respondió Vodanovic, quien defendió su rol. “El Gobierno tiene los votos para aprobar lo que quiera. Nuestra responsabilidad como parlamentarios es incidir para atenuar los efectos de una reforma que sabemos nefasta”., afirmó.
La carta incluyó además un dardo leído en clave interna. “Jamás renunciaría al PS para asegurarme un cupo, ni apoyaría un candidato por fuera. No sé si todos los catones pueden decir lo mismo”, decía el escrito en alusión al padre de Circadini.
La disputa escaló esa misma tarde al hemiciclo. Vodanovic se acercó al puesto de Cicardini a emplazarla y recordarle que ella es la presidenta y por tanto la vocera del partido.
Según quienes supieron del intercambio, Cicardini invitó a Vodanovic, en tono acalorado, a seguir la discusión fuera de la Sala. En ese momento intervino la senadora Danisa Astudillo (PS), quien logró calmar el entrevero. “Yo estaba al lado nomás, y sentí que era necesario que esto se abordara fuera de la sala con mayor tranquilidad”, explicó después la parlamentaria por Tarapacá.
Consultada por el registro que circuló profusamente, Vodanovic intentó bajarle el perfil: “Conversamos, somos personas civilizadas, somos mujeres adultas y vamos a seguir conversando”.
Escena 5: el PPD pacta con Quiroz (y estalla por dentro)
Mientras el PS se desangraba, el comité de senadores del PPD cerraba su propia negociación con Quiroz, sin la autorización de Raúl Soto, presidente recién asumido de la colectividad.
La tensión venía de antes: el senador Pedro Araya ya había entablado un canal de diálogo con el ministro y abrió la posibilidad de votar a favor de la megarreforma, lo que no ocurrió, pues terminó absteniéndose en la votación en general. Fuentes del partido indican que, tras el fracaso del acercamiento del PS con el Gobierno, los senadores PPD negociaron por sí mismos el acuerdo, a pesar de compartir comité con los socialistas y el senador Mirosevic.
El entendimiento, anunciado el miércoles junto a Quiroz y Núñez, reemplaza la invariabilidad uniforme por una escala de 10 años para inversiones desde los US$50 millones, 15 años desde los US$100 millones y 20 años para las superiores a US$350 millones. “El Gobierno ha recogido el 90% de nuestra propuesta”, defendió el jefe del comité, Ricardo Celis. “Ya hay votos disponibles, en este caso, de la bancada de los senadores del PPD”, celebró Núñez. De la firma se restó la senadora Ximena Órdenes.
La reacción del resto de la oposición fue inmediata y lapidaria. “La invariabilidad es un candado para los privilegios a los superricos. Hoy el PPD la firma en los brazos de Quiroz”, disparó Manouchehri. Desde el Frente Amplio, el senador Diego Ibáñez fue más allá: “La invariabilidad de Pinochet era de 10 años y para inversiones mucho mayores. Esto es peor que lo que propone Pinochet”. Y el senador Iván Flores (DC) acusó derechamente una transacción: “No sabemos cuál fue el precio del PPD por haberse vendido”.
La forma, además, hizo crisis dentro del propio partido. Fuentes del PPD indican que los senadores comunicaron que el acuerdo estaba cerrado pocos minutos antes de salir junto a Quiroz a anunciarlo; diputados y varios dirigentes se enteraron en el mismo punto de prensa.
La noche del miércoles se citó una reunión de emergencia en que participaron la mesa del PPD y dirigentes como Guido Girardi, Sergio Bitar y Francisco Vidal.
La conclusión fue que el acuerdo no representa al partido —facultad que recae en Soto— y que la forma de los senadores, sin consultar a la colectividad, no fue correcta.
Todo quedó reafirmado en un comunicado publicado bien entrada la noche, en que el PPD ratificó su rechazo a la megarreforma. Los diputados, por su parte, también le quitaron respaldo al acuerdo, anunciando que rechazarán el artículo de invariabilidad, pese a que la redacción fue propuesta por los senadores de su propio partido.
Escena 6: el intento de salida
Tras una semana de descoordinación, este jueves los partidos de oposición se reunieron en la sede socialista con el fin de acordar una posición común. “Ese acuerdo es de los senadores, no es un acuerdo del Partido por la Democracia”, zanjó Soto en la antesala, junto con anunciar que el PPD convocará a una mesa con ambas bancadas y los economistas del partido “porque evidentemente que estas situaciones no se pueden repetir”.
Además de las quejas cruzadas entre timoneles por la falta de coordinación y la incapacidad de ordenar a las propias bancadas parlamentarias, en la cita se acordó anunciar la concurrencia al Tribunal Constitucional en aquellos capítulos referidos a las normas tributarias —la invariabilidad— y medioambientales. Con esto se les quitó el piso a los senadores del PPD: si aprueban el artículo, se dará la paradoja de que su mismo partido buscará impugnarlo vía TC.
Mientras tanto, el Gobierno acelera el tranco: la Comisión de Hacienda adelantó para este viernes la sesión que estaba prevista para el lunes, con el objetivo de que la Sala del Senado vote el martes 14 y el proyecto sea despachado del Congreso durante julio.