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Juan Luis Castro, senador PS: “El protagonismo excesivo de algunos ha hecho que las formas obnubilen el fondo”

Tras los días más ríspidos que ha vivido el socialismo desde que pasó a la oposición, el senador y jefe del comité PS-PPD-PL asegura que el clima interno está “en convalecencia”.

Una “semana para olvidar”. Así resume el senador Juan Luis Castro (PS) estos días recientes en que el Partido Socialista pasó sin escalas de aspirante a liderar la oposición a exhibir su peor crisis interna en lo que va de este ciclo político. En entrevista con EL DÍNAMO, el jefe del comité de senadores PS responde a las acusaciones que realizó su par Daniella Cicardini de haber negociado la megarreforma a espaldas de sus compañeros, respalda a la presidenta del partido, Paulina Vodanovic, y asegura que el requerimiento al Tribunal Constitucional por la invariabilidad tributaria “no se sale ni un milímetro” del acuerdo original de la oposición.

—¿En qué estado está hoy la relación al interior del comité socialista, después de todo lo que se pudo ver esta semana?

—Está en convalecencia, para ponerlo en términos médicos. Tuvo un momento de dificultad serio, de incidentes, de polémica, del cual está saliendo. Y está saliendo en un clima de mayor diálogo, de apertura, de ver bien cuáles eran las situaciones que pudieron haber provocado esto, pero en un clima claramente más favorable a la unidad frente a las recriminaciones que en algún momento se hicieron y que deben quedar atrás, a la luz del fortalecimiento del diálogo interno y, sobre todo, de la responsabilidad que tiene el Partido Socialista.

—Se ha hablado sobre las “dos almas” del socialismo. ¿Lo que ocurrió esta semana tiene que ver con eso?

—Más bien creo que ha habido una etapa de figuración y protagonismo excesivo que ha hecho que las formas obnubilen el fondo, que los adjetivos reemplacen a los sustantivos, que los contenidos terminen siendo sustituidos por el formato en que se hacen las cosas. Y creo que eso ha influido en la polémica que ha existido y que ya se está superando, pero en un clima donde pongamos los acentos en el propósito del Partido Socialista: ser un partido de izquierda, un partido dialogante, que busca articularse con todas las fuerzas progresistas. Y esa responsabilidad no la vamos a perder nunca.

—Esa distinción que usted hace entre el fondo y las formas. Si uno busca quién encarna esas formas, aparecen precisamente la senadora Daniella Cicardini y el diputado Daniel Manouchehri. ¿Esa alma que se estaría gestando no conversa con la tradición socialista?

—Este no es un problema de generaciones ni de edades. Este es un modo en cómo los partidos políticos se resitúan en un escenario moderno, siendo oposición, representando fuerzas progresistas, y donde hay visiones y maneras distintas de hacer las cosas. Pero, en su médula, el Partido Socialista representa una izquierda no comunista ni frenteamplista que, teniendo tradición, tiene respeto, seriedad, y busca, a partir de su objetivo, también el diálogo con todas las otras fuerzas políticas. Respecto al Gobierno, busca de algún modo corregir aquellos problemas que, en el caso de la megarreforma, son muy graves. Y cuando no es posible, como por ejemplo en el caso de la invariabilidad tributaria o los temas medioambientales, vamos a ir al tribunal respectivo, al Tribunal Constitucional, porque ya no hubo forma de llegar a entendimiento en materias de esa envergadura y tan delicadas.

—La senadora Cicardini acusó que hubo una negociación con el Gobierno a espaldas del comité. ¿Usted, como jefe de comité, se reunió con personeros del Ejecutivo sin que lo supieran sus compañeros?

—Yo por tradición hago las cosas de cara a todos y a todas quienes han hecho el voto de confianza de mandatarme la coordinación de un comité que, además, es el más numeroso del Senado, con el PS, el PPD y el Partido Liberal. Por lo tanto, no sólo es injusta ese tipo de acusación, que se ha ido morigerando en el diálogo, sino que yo la adjudico a un clima de dudas o sospechas que se había gestado a partir de las mismas escaramuzas de La Moneda

—¿Le atribuye responsabilidad al Gobierno en la controversia socialista?

—Eso es lo que ha hecho en estos días: dividir para reinar, intentar situar distintos acuerdos bilaterales como acuerdos más amplios, porque quiere salvar su megarreforma no solo con un voto más, sino que quiere hacerlo con nuestra base de apoyo. Y eso ha llevado al límite. El Ejecutivo ha intentado escarbar en intereses directos de algunos. 

—Pero si no negoció sin el conocimiento de sus pares, ¿a qué atribuye que se haya hecho esa acusación, que apuntaba también a la senadora Vodanovic? 

—Yo creo que todo eso es falta de comunicación. Cuando la gente no habla o no dialoga, se empiezan a crear fantasmas. Y en este caso, ideas equivocadas, ideas que están solamente en la mente de ciertas personas, pero jamás en la realidad. Y como hemos logrado conversar esas materias en estos días, yo creo que el ambiente ha tenido un giro respecto a esas primeras reacciones virulentas que hubo en un minuto determinado. 

—¿Qué espera del comité en los próximos días?

—El clima debe volver a un estatus normal, donde la razón y la pasión se puedan entender. No siempre las conductas apresuradas o apasionadas logran dar con la realidad de las cosas, porque a veces son exabruptos. Y creo que esos exabruptos están en un rumbo de ser morigerados, a partir del diálogo que se ha restablecido en el seno del comité socialista.

—¿Cree que esos exabruptos que menciona tienen que ver con que Cicardini viene de la Cámara y no se ha familiarizado con los “códigos” de Senado?

—Yo vengo de 12 años de diputado. Espinoza, Saavedra y De Urresti, igual. El problema no es que los senadores olviden su pasado, su historia, sus modos políticos. Las conductas políticas se juzgan en su mérito, no por su pasado. Yo en eso descarto toda lucha de epítetos: generacional o una confrontación de ideas progresistas con menos progresistas, porque eso no es así. Por eso yo sigo buscando las almas del PS que se dice que existen, porque para que haya almas tiene que haber cuerpo.

Juan Luis Castro: “La presidenta del PS ha soportado críticas muy injustas, que no se condicen con la legítima diferencia”

—¿Y qué le ha parecido la actuación de la presidenta del partido? 

—La presidenta del PS ha tenido un rol muy relevante y ha soportado críticas muy injustas en estos días, que no se condicen con la legítima diferencia. Ella representa a la institución. Uno puede estar de acuerdo o no con la figura, pero se debe respetar la institución, porque nadie llega con una pistola en la cabeza a un partido político. Pero si entra, tiene unas normas de convivencia. Y en mi rol como jefe de comité hemos tratado permanentemente de que la institución esté siempre por delante. Si hay gente que cree que su figuración tiene que estar antes que la institución, es cosa de ellos; eso ya lo tiene que juzgar la ciudadanía

—La imagen que proyectó el PS esta semana es la de una colectividad dividida, difícil de comandar. ¿Qué reflexión hace sobre estos días en torno al Partido Socialista?

—Es una semana para olvidar. Ojalá que toda la revuelta que se generó quede en algo tan simple como decir que el PS siempre ha sido un partido que busca el diálogo y que, si llega a acuerdos, esos acuerdos se respaldan. Si eso lo hubiéramos tenido todos claro, esto no tendría que haber sucedido. Porque quienes acusaron a miembros del PS de negociar a espaldas de otros no solo estaban equivocados, sino que arrastran al PS a una discusión estéril. 

—¿Espera alguna acción disciplinaria dentro del partido?

—La política tiene códigos, que son los del respeto, los de la sinceridad y los de la institucionalidad del Partido Socialista. Yo nunca voy a dejar que eso, en lo que a mí me toca al menos, se escape de las manos. Los órganos disciplinarios ahí están, pero en la política eso ya es la última ratio, cuando suceden cosas demasiado graves. Yo apelo, tratándose de senadores y senadoras, al sentido común, al nivel y a la estatura de responsabilidad que tenemos para que hechos como estos —y acusaciones sin fundamento— queden en el olvido. 

—Esta misma semana el senador Francisco Huenchumilla (DC) llamó precisamente al Partido Socialista a ser un primus inter pares de la oposición. ¿Cómo se logra ser ese partido, dejar estos episodios atrás?

—Son tiempos nuevos, y en eso hay un gesto de grandeza de parte de Huenchumilla al decir el PS tiene la capacidad de liderar la oposición. Y es un gesto que se recoge con mucha fuerza y responsabilidad, porque todos los partidos pasan por momentos tensos, polémicos, difíciles, y de eso nadie se salva. Por lo tanto, la responsabilidad del PS es cada vez mayor y tiene que comportarse a esa altura. 

—Los senadores del PPD llegaron a un acuerdo con el Gobierno por la invariabilidad tributaria. ¿Qué le parecieron los términos de ese acuerdo?

—El PPD fue el primero en hablar a través de su mesa nacional y su presidente sobre ese acuerdo. Ellos han dicho que no comparten ese acuerdo, que fue parcial, de algunos senadores que no representan al partido político, y reafirman su compromiso de ir por la invariabilidad y los temas ambientales al Tribunal Constitucional. O sea, una conducta muy sincera, dentro también de las dificultades que ellos han tenido, tal vez de comunicación, de haberse puesto de acuerdo con más claridad. 

—En este punto de la tramitación, ¿está descartado cualquier acuerdo con el Gobierno?

—Hay que hacer una distinción entre el núcleo tributario y el perímetro. El núcleo tributario son tres cosas: la rebaja del impuesto de primera categoría, la invariabilidad tributaria y la reintegración del sistema. Y en el perímetro hay una diversidad de temas: lo medioambiental, la ley de donaciones, la ley de herencia, el crédito al empleo, la rebaja del IVA, el Sence. Temas sobre los cuales en estas horas se han estado enviando indicaciones, que son las enmiendas que hace cada partido político —las estamos haciendo nosotros—, y tenemos un plazo en las horas que vienen en cuanto a lo de Hacienda, porque estamos a pocos días de que se vote todo. Y en eso siempre va a haber conversación entre senadores de izquierda y de derecha en las mismas comisiones, donde también va el Gobierno por los méritos sectoriales. 

—¿Pero van a seguir en la mesa técnico-política que impulsó la presidenta del Senado, Paulina Núñez?

—Las mesas técnicas ya se acabaron, y eso se dijo y así se aclaró. Las instancias multilaterales ya no están presentes; son los diálogos bilaterales, que básicamente los hemos tenido con la presidenta del Senado, pero esto ya está focalizado en las mismas comisiones. Y si se llega a algún punto específico… Por ejemplo, ayer se llegó a acuerdo en materia de licencias médicas en la Comisión de Trabajo: se va a hacer una enmienda para elevar el estatus de falta de probidad cuando hay certificación médica falsa o cumplimiento del reposo fuera del territorio nacional. En fin, cosas que son de bastante sentido común.

—Pero en el corazón del proyecto no va a haber acuerdo, ¿eso quiere decir?

—Nosotros dijimos que estaríamos dispuestos a analizar la rebaja al impuesto corporativo siempre y cuando hubiera compensación. No la hubo. La reintegración tampoco ha sido una buena idea, porque permite que se deduzcan de impuestos las utilidades de las empresas. No nos parece. Y en cuanto a la invariabilidad, lo que ha habido es un cambio pequeño. O sea, el gran inversionista sigue feliz porque no le cambian los 25 años. Es una suerte de pequeño maquillaje que no va al fondo de lo que debiera ser una invariabilidad tributaria y que, a nuestro juicio, tiene un vicio de constitucionalidad: rompe la ley madre, que es la Constitución, respecto a las condiciones y reglas del juego que se prolongan por tantos años en la garantía para los inversionistas.

—Una de las estrategias del Gobierno ha sido sacar adelante la megarreforma dividiendo a la oposición. ¿Cree que el Ejecutivo ha logrado ese objetivo en algún punto?

—Ha habido momentos difíciles y frágiles, como los que hemos tenido esta semana, pero ha habido una buena capacidad de recomposición. Ayer estuve en la reunión con los presidentes de partido. Fuimos muy directos, francos, no complacientes, pero todos los partidos expresaron una voluntad política de restablecer el clima unitario. Toda la oposición, sabiendo que somos distintos, pero entendiendo que nuestra única estrategia tiene que ser en torno a la unidad, con criterios claros y precisos, y en torno a la apertura al diálogo, sin tener miedo cuando uno tiene convicciones. Y creo que eso se ha restablecido lúcidamente después de varios días de ciertas penurias y turbulencias en el camino.

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