En el gabinete del presidente José Antonio Kast, Claudio Alvarado es una rareza. Mientras la mayoría de los ministros transita por los pasillos del Congreso con incomodidad, el biministro de Interior y Segegob se mueve con desplante. Saluda a funcionarios, se detiene a conversar con parlamentarios de oposición con quienes cultivó amistad desde sus años en el Congreso y mantiene buena relación incluso con asesores de las bancadas adversarias.
Ese capital, escaso en el equipo de Kast, lo transformó en el interlocutor más relevante de La Moneda con la oposición. Y también en una suerte de contrapeso interno: ha sido Alvarado quien se ha encargado de contener el ímpetu del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.
En la oposición recuerdan dos episodios. El primero, cuando Alvarado frenó la idea de Quiroz de incluir en la megarreforma una limitación de la gratuidad para los mayores de 30 años. El segundo, cuando intervino para retrotraer la indicación del titular de Hacienda que rebajaba aún más el impuesto corporativo, episodio que terminó con el quiebre con el PPD tras el acuerdo por la invariabilidad tributaria. Tras esa crisis, fue el propio Alvarado quien se hizo cargo de la negociación.
La emergencia climática de las últimas semanas dejó otra señal. El lunes 6, a pocos días de que comenzara el sistema frontal, el ministro recibió llamados directos de los presidentes del PPD, el PS y la DC para canalizar solicitudes y coordinar reuniones en torno a la acción del Estado frente al temporal.
“Divide y vencerás”
Pero ese es solo un lado de la moneda. Porque si en la oposición le reconocen un tono conciliador y una experiencia política de la que —dicen en el sector— carece la mayoría de los ministros de Kast, la insistencia de Alvarado en dividir a la oposición tiene irritadas a las fuerzas de izquierda y centroizquierda.
El último episodio fue la entrevista que el biministro concedió a El Mercurio este fin de semana, en la que acusó que en la centroizquierda “no hay un liderazgo ordenador como contraparte efectiva al Frente Amplio y al Partido Comunista” que permita encauzar acuerdos con el Gobierno.
No fue la primera vez. Antes ya había sugerido que el Socialismo Democrático debía separar aguas con la izquierda. “Divide y reinarás”, resumen en el propio oficialismo la intención del jefe de gabinete.
La táctica, en todo caso, no es solo comunicacional. Alvarado suele segmentar sus reuniones por partidos, bancadas y sensibilidades políticas, y nunca recibe a toda la oposición junta.
En la tramitación de la megarreforma priorizó al PS y al PPD, a los que citó reiteradamente a diversas reuniones. Al PC, en cambio, nunca lo llamó a su despacho: concretó una cita solo cuando se le requirió. El esquema fue replicado por Quiroz a la hora de negociar.
En la oposición se instaló así la idea de que existe una intención deliberada del Gobierno, liderada por Alvarado, de generar división para afectar su capacidad de articulación y, por ende, de hacer oposición al Gobierno del presidente Kast.
Requerido por EL DÍNAMO, el senador Gastón Saavedra (PS) apuntó directamente al estilo del biministro. “Chile no necesita un ministro con un estilo pirquinero”, dijo, y planteó que el país requiere un gobierno y un ministro capaces de ordenar a los propios y a sus aliados, algo que —afirmó— hoy no se ve y que desfavorece al país en materias como la delincuencia, la falta de recursos para la salud, la vivienda, el empleo y el crecimiento.
“La oposición sabe cómo ordenarse y organizarse. Tenemos las capacidades y creo que hasta ahora hemos dado muestra de cómo nos hemos coordinado. En contraparte, el Gobierno y el ministro del Interior tienen una tarea que cumplir que hasta ahora dejan bastante que desear”, acotó.
El senador Diego Ibáñez (FA) fue más duro. Sostuvo que a Alvarado no se le pide nada más “que haga su trabajo como debe ser, como una persona que abre espacios de diálogo, que trabaja con quien piensa distinto, porque hasta el momento lo único que ha hecho es pasar esta megarreforma por uno o dos votos que el día de mañana no van a poder votar porque van a estar desaforados por presunta corrupción”.
El presidente del PPD, Raúl Soto, en tanto, emplazó al ministro a usar los canales directos. “No corresponde que esté haciendo emplazamientos o cuestionamientos a los partidos por los diarios. Tiene nuestros teléfonos, nos puede llamar”, señaló.
Soto remarcó que la apertura al diálogo siempre ha existido de parte de la oposición, pero que hasta ahora la inflexibilidad ha estado del lado del Gobierno.
“Nosotros siempre tenemos disposición y apertura a conversar, a dialogar y a buscar acuerdos, pero no somos ingenuos. Para eso, ambas partes tienen que estar disponibles, ambas partes tienen que ceder”, afirmó.
En esa línea, el timonel PPD anunció que solicitarán formalmente una reunión con Alvarado para el próximo lunes, con el fin de abordar las relaciones políticas entre Gobierno y oposición y avanzar en propuestas concretas.