La semana pasada fue, según coinciden fuentes de Gobierno y del oficialismo, la más difícil para el canciller Francisco Pérez Mackenna desde que asumió en marzo.
La reactivación de la controversia con Argentina por el Estrecho de Magallanes y el anuncio opositor de una interpelación en su contra dejaron al descubierto las dudas que —dentro y fuera de La Moneda— genera su conducción de la política exterior.
El propio presidente José Antonio Kast debió salir esta mañana a blindarlo.
En conversación con Radio ADN, el mandatario afirmó que “tenemos un gran canciller”, y destacó en particular su trabajo con Asia-Pacífico, mencionando expresamente los casos de India, China, Japón, Vietnam, Singapur y Filipinas. Sobre el manejo de la crisis con Argentina, Kast fue igual de categórico: calificó la gestión como “muy positiva”, argumentando que cada vez que una autoridad trasandina emite una declaración conflictiva, la Cancillería de Pérez-Mackenna logra que esta se corrija.
El respaldo presidencial llega en el momento más delicado del canciller.
Todo se precipitó después de la bilateral entre Kast y su par argentino, Javier Milei, en La Moneda, de la que se esperaba una salida definitiva al conflicto por la soberanía del estrecho.
Sin embargo, en los días siguientes, el canciller argentino Pablo Quirno declaró que su país es “bicontinental, bioceánico”, mientras la senadora y exministra de Seguridad Patricia Bullrich sumó al Estrecho de Magallanes entre los puntos que, a su juicio, Argentina debería reforzar militarmente.
Según reconstruyó Ex-Ante, Pérez Mackenna debió desplegar en menos de 24 horas gestiones reservadas: llamó a su homólogo argentino para pedir aclaraciones y encomendó al embajador chileno en Buenos Aires, Gonzalo Uriarte, un contacto directo con Bullrich.
La senadora Bullrich terminó reconociendo, en un mensaje privado remitido a la embajada, que su mención al estrecho correspondió a una confusión con el canal de Beagle, y pidió disculpas. Quirno, en tanto, se limitó a precisar sus dichos y a reafirmar que Argentina respetará los tratados vigentes, sin una disculpa explícita.
No obstante, la gestión del canciller no convenció a todo el oficialismo ni a la oposición.
El presidente de la Cámara, Jorge Alessandri (UDI), planteó que Chile debe elevar el tono frente a Buenos Aires: “No hay que aguantar esto, hay que subirle el volumen todo lo que sea necesario, y yo iría más allá de la nota de protesta”, declaró.
Desde el Partido Republicano, el senador Cristián Vial cuestionó por su parte que las señales argentinas se sigan interpretando como errores comunicacionales y llamó a Chile a abandonar la “actitud reactiva” para pasar a “reafirmar sus intereses y su voluntad de defenderlos”.
La confluencia de críticas desde ambos sectores de la coalición gobernante da cuenta del nivel de incomodidad que ha generado el estilo de la Cancillería.
Posible interpelación
El otro flanco que ha erosionado la posición del canciller tiene nombre y cartera: el ministro de Defensa, Fernando Barros.
El secretario de Estado ha repetido el patrón de adelantarse a Cancillería en materias que no son exactamente de su competencia, como ocurrió cuando confirmó públicamente que Argentina tenía listo el decreto para poner fin a la referencia al estrecho como territorio “compartido”, antes de que el propio Pérez Mackenna se refiriera al tema.
La costumbre ha generado molestia en el oficialismo —el senador Arturo Squella pidió que “todos” los ministros se ciñan a sus temas—, aunque Kast ha optado por tolerarla, defendiendo en más de una ocasión la libertad de sus ministros para opinar más allá de sus carteras.
El flanco con Argentina, en todo caso, no es el único que ha puesto en aprietos al canciller. La relación con Estados Unidos también ha exigido las capacidades del canciller.
Semanas después de que Pérez Mackenna calificara a ese país como “el principal socio estratégico” de Chile, Washington aplicó un arancel adicional de 12,5% a las exportaciones chilenas por supuestas fallas en el combate al trabajo forzoso, para luego incluir a Chile en un informe sobre países que facilitarían a China la evasión de aranceles estadounidenses.
En ese contexto se dio, además, la polémica por los dichos del embajador de Estados Unidos, Brandon Judd, quien en el Foro Madrid celebró que Chile se esté ciñendo a la llamada “doctrina Donroe”.
Pérez Mackenna evitó validar el concepto, y este lunes Kast fue en la misma línea al plantear que “estamos implementando la doctrina proChile”, una fórmula con la que buscó desmarcarse sin desautorizar al aliado norteamericano.
EL DÍNAMO consultó al excanciller Heraldo Muñoz (PS) sobre el complejo momento del canciller.
“La política exterior del actual gobierno ha sido errática”, sostiene, y cuestiona que, pese a la cercanía ideológica declarada con Washington, Chile haya terminado igualmente sancionado: “El canciller chileno declaró que EEUU es el ‘principal socio estratégico de Chile’ y, a renglón seguido, Trump le aplicó a Chile el arancel discriminatorio del 12,5%”.
Muñoz plantea además que el Gobierno debió recurrir a los mecanismos de la propia institucionalidad comercial bilateral en lugar de limitarse a buscar exenciones, y apuntó a la controversia por la Doctrina Donroe como otro signo de la misma debilidad. “Las reacciones de la Cancillería ante los reiterados cuestionamientos argentinos a la soberanía de Chile sobre el Estrecho de Magallanes, reflejan improvisación y debilidad para defender nuestra soberanía”.
En ese sentido, para el excanciller, la lección de fondo es que “la afinidad ideológica no resuelve problema; tal razonamiento es ingenuo. En política internacional no hay amigos, sino intereses”.