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Caída de Kast en las encuestas lo pone en riesgo de quedar aprisionado en el mismo 30% de Boric

El presidente se acerca al nivel de aprobación que marcó gran parte del mandato de Boric, pero la composición de ese apoyo sería distinta: mientras el piso de Boric era de identidad, el de Kast podría seguir cayendo.

“La verdad duele”, justificó este lunes el presidente José Antonio Kast al ser consultado por la seguidilla de encuestas que muestran el peor momento de su Gobierno desde que asumió, hace seis meses. 

Las últimas mediciones de Cadem, Criteria y Panel Ciudadano-UDD muestran un panorama similar: la aprobación presidencial ronda el 30% y la desaprobación supera el 55%, en un deterioro que el propio mandatario atribuye al alza de los combustibles y al desempleo.

La última entrega de Plaza Pública de Cadem situó la aprobación presidencial en 34% —un punto menos que la semana anterior— y la desaprobación en 61%. A ese dato se suma que el promedio que los encuestados le asignan a la gestión de Kast es 3,4 en una escala de 1 a 7, y un 62% considera que el desempeño del Gobierno ha sido peor de lo que esperaba antes de asumir, mientras que 27% cree que ha sido igual a lo esperado y solo 8% mejor. En Criteria, en tanto, Kast marcó el pasado fin de semana su segundo peor registro hasta la fecha, con 31 % de aprobación y 58% de desaprobación

Los principales errores identificados por las encuestadoras son haber traspasado a los consumidores el alza de los combustibles, el bajo crecimiento económico y el alza del desempleo, y haber generado expectativas difíciles de cumplir.

Panel Ciudadano-UDD ofrece otra lectura en torno a la vertiginosa caída de Kast centrada no sólo en el nivel general de aprobación. Su director, Juan Pablo Lavín, explicó a EL DÍNAMO que el deterioro es difícil de revertir porque responde a una desconfianza estructural previa al Gobierno de Kast, y que el alza de los combustibles simplemente reactivó entre los votantes obligados, el segmento menos politizado del padrón y clave en el triunfo electoral del presidente: “otra vez el costo lo pongo yo”, resume Lavín sobre la lectura que hizo ese grupo. 

Según el analista, ese segmento pasó de un respaldo mayoritario en marzo a acercarse hoy al nivel de los votantes habituales, que “ya es su piso ideológico, no se mueve mucho más”. El riesgo, plantea, es que el día en que ambos segmentos converjan, el Gobierno quede reducido a ese piso duro, del que “es muy difícil ver vuelta atrás”, algo que también le sucedió al expresidente Boric.

Bencinazo o problema de aprobación estructural

El propio mandatario abordó este lunes la tendencia al alza de su impopularidad. En conversación con Radio Agricultura, sostuvo que “el golpe inicial fue el tema de los combustibles, el bencinazo”, provocado por la decisión de no recurrir al MEPCO ante la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. 

A ese factor, Kast sumó la falta de empleo, que —dijo— arrastra el país desde hace 40 meses. En ese contexto, el presidente defendió la decisión de no aumentar el endeudamiento fiscal para amortiguar el alza y reafirmando que “hay que hablar con la verdad, y la verdad duele”.

El malestar coincide con semanas complicadas para la gestión política del Ejecutivo. En agosto, Kast aceptó la renuncia de la ministra del Deporte, Natalia Duco, y la reforma constitucional de seguridad impulsada por Kast —que crea un nuevo estado de excepción de hasta 240 días sin autorización previa del Congreso— abrió un frente con parlamentarios oficialistas y opositores. Sin embargo, el deterioro económico es, para el propio Gobierno, la explicación central. 

La tasa de desocupación llegó a 9,5%; el Imacec de julio cayó 1,5% respecto de igual mes de 2025, su peor resultado en más de tres años; y el Banco Central recortó la proyección de crecimiento del PIB para menos de un punto porcentual. 

Para Rodrigo Meléndez Barrena, subdirector ejecutivo del Instituto Res Publica, la lógica detrás del deterioro es más simple: la ciudadanía evalúa al Gobierno con el bolsillo, y la economía “no ha respondido en estos meses de la manera en que a todos nos gustaría”, dice a EL DÍNAMO

El académico de la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes, Guillermo Bustamante, coincide en que el giro de las prioridades ciudadanas explica buena parte del fenómeno: “La ciudadanía pasó de concentrarse en la seguridad a mirar “temas más contingentes como son la economía, el trabajo y la capacidad de llegar a fin de mes”, explica a EL DÍNAMO.

Lavín, por su parte, coincide en el factor económico, sin embargo advierte que “el riesgo es mayor al que se está comentando” apuntando a un aspecto estructural de la baja aprobación de Kast. 

“El día que el votante obligado alcance al habitual, el gobierno queda reducido a su piso ideológico. Y ahí sí es muy difícil ver vuelta atrás, porque ese votante no consume política, no distingue matices ni plazos, y sabe cómo está la economía porque la plata alcanza o no alcanza a fin de mes. Por eso un IPoM que recorta el crecimiento bajo el 1%, un desempleo de 9,5% y las bencinas subiendo tres semanas seguidas pegan exactamente donde el gobierno menos puede permitírselo. El gobierno le está hablando al país en los tiempos de la economía, que son años, y el país lo está evaluando en tiempo presente”, acota el director de Panel Ciudadano-UDD.

El riesgo de quedar estancado en el 30% de Boric

Según los tres analistas, los números de Kast comienzan a parecerse a los del expresidente Boric que transitó gran parte de su mandato anclado en el 30% de aprobación de su base dura de votantes. 

Para Lavín los números se parecen, pero la aprobación de Boric nunca se movió: “Cuatro años entre 32 y 42 en el habitual y entre 16 y 23 en el obligado. Por eso su 30% fue un piso de verdad, estaba hecho de identidad, y nadie lo apoyó por resultados, así que los malos resultados tampoco se lo quitaron. La contracara es que ese piso fue también su techo”.

Sobre el 30% de Kast, Lavín aclara que “se estabiliza en 30, pero su apoyo nació en el electorado sin ancla, el que presta y retira, y en el electorado con ancla ya está en su mínimo. Un piso de identidad no se cae… un apoyo prestado no tiene por qué detenerse en ningún número en particular”, advierte.

Melendez  sostiene que la experiencia no es exclusiva de este Gobierno —recuerda que tanto Sebastián Piñera como Gabriel Boric enfrentaron desafección ciudadana, el primero por octubre de 2019 y el segundo por el plebiscito de 2022— y que, a diferencia de esos casos, todavía no existe “un ‘hito” que identifique al gobierno del presidente Kast” como causa de la caída. 

Por lo mismo, plantea, “el autodefinido éxito del gobierno sigue en juego” (traspasar la banda presidencial) probablemente se resuelva recién en el último año del mandato, cuando la agenda económica y de seguridad debiera mostrar resultados más visibles.

Bustamante, por su parte, añade que “es muy posible que José Antonio Kast tenga el mismo síntoma de Boric en donde lo veamos cada vez más atrincherado en su bloque, en su sector, que queda mucho más concreto, que queda mucho más seguro para él. El no congregar a otras mayorías y el no necesariamente abrirse a nuevos espacios políticos le puede jugar en contra, no pensando en estos momentos, sino pensando en asegurar un futuro gobierno de su sector y de su partido”.

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