El gobierno de Venezuela confirmó hasta ahora 920 muertos y más de 3 mil heridos a causa de los dos potentes terremotos que sacudieron este miércoles a su país, donde aseguró se han contabilizado 30 réplicas en las últimas horas.
Delcy Rodríguez ratificó que La Guaira, un estado costero en el norte del país y vecino a Caracas, es el estado más afectado por los terremotos, e indicó que ha sido declarado “zona de desastre natural por la cantidad de edificios que colapsaron”, cuya cantidad no precisó de inmediato. Además, aseguró que en La Gran Caracas, que abarca a la capital venezolana y varias ciudades vecinas, al menos 10 edificios colapsaron.
Por otro lado, el Centro Nacional de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos explicó que ambos temblores conformaron un “doblete sísmico”, un fenómeno en el que dos terremotos de gran magnitud ocurren con pocos segundos de diferencia en la misma zona.
Estos factores, además de que la población de esta región habita en estructuras vulnerables a las sacudidas sísmicas, según detalla el Instituto Geológico de Estados Unidos, lo transformó en uno de los más devastadores en Venezuela. Además, los tipos de construcción que más predominan son la mampostería de ladrillo sin refuerzo y las construcciones de bloques de adobe.
¿Qué tan preparado está Chile?
El geólogo Ayaz Alam, doctor en geología y académico del Departamento de Ingeniería Geoespacial y Ambiental Universidad de Santiago, abordó este terremoto y señaló que “el doblete sísmico de Yaracuy consistió en dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, separados por apenas 39 segundos, con epicentros a 21,9 y 10 kilómetros de profundidad, respectivamente, y ocurrieron sobre el sistema de fallas de Boconó, en el límite entre las placas del Caribe y Sudamericana. Lo que los hizo tan devastadores no fue solo su magnitud, sino precisamente esa escasa profundidad”.
El profesional comentó a Diario Usach que “Chile es uno de los países sísmicamente más activos del planeta, pero la gran mayoría de nuestros grandes terremotos son de subducción, es decir, ocurren a profundidades considerables, entre 30 y 70 km o más, donde la Placa de Nazca se hunde bajo la Sudamericana”.
En tanto, Leonardo Brescia, doctor en Ciencias de la Ingeniería y académico del Departamento de Ingeniería en Obras Civiles de la Usach, señaló que “Chile es un país que destaca a nivel internacional por su experiencia en los sismos. Hay que recordar que, ya desde los años 60, el país cuenta con una normativa específica para el diseño sísmico de edificios basada en la experiencia del 1939 y esa experiencia se fue fortaleciendo en los años 60, en el año 85 y el 2010″.
El especialista también profundizó sobre las construcciones nacionales y aseguró que “en Chile es totalmente normal que la mayor cantidad de infraestructura en altura se realice en base a hormigón armado versus otros países que es una mezcla entre albañilería y estructuras de acero”.
Normativa chilena
La normativa chilena sobre sismos es reconocida a nivel mundial por sus estrictos estándares. Leonardo Brescia profundizó sobre este tópico y aclaró que “en Chile los edificios se diseñan bajo la normativa de la NCh433 (Diseño Sísmico de Edificios), en conjunto con los decretos 60 y 61. Y en dicha normativa, la NH 433, en el capítulo 5, se establece básicamente que los edificios en caso de un sismo leve no debe pasar nada, en un sismo mediano pueden haber daños de elementos menores y en un sismo de mayor categoría básicamente no debe colapsar la estructura para que no falle el canal. Eso ha hecho que en Chile el diseño sea bastante robusto”.
Ayaz Alam complementó este tema y aseguró que “Chile tiene una de las normativas sísmicas más exigentes del mundo, forjada a sangre y destrucción. Al igual que el caso japonés, Chile ha logrado establecer estándares de resistencia sísmica de relativa eficiencia a costa de traumáticas experiencias pasadas, particularmente durante el siglo XX”.
El geólogo comentó que “un edificio chileno, en general, tiene un rasgo distintivo que privilegia la rigidez mediante muros de corte de hormigón armado, que distribuyen las fuerzas sísmicas a lo largo de toda la estructura, evitando que el edificio oscile de manera peligrosa”.
El experto señaló que “esto contrasta con la mayoría del parque edificado venezolano, donde predomina la mampostería no reforzada, es decir, ladrillos o bloques sin barras de acero que los anclen y los mantengan rígidos. El USGS estimó un rango de entre 10.000 y 100.000 fallecidos en Venezuela, debido a la extrema vulnerabilidad de las construcciones de mampostería no reforzada o adobe típica de la región centro-norte del país. Esa cifra escalofriante habla por sí sola de lo que significa construir sin normas sísmicas robustas”.