Boric: cuando la convicción se vuelve refugio
Si el progresismo concluye que gobernar fue solo un paréntesis incómodo entre dos momentos de oposición, no solo habrá perdido el gobierno. Habrá perdido credibilidad histórica. Porque la ciudadanía y sobre todo el votante obligado, no premia la coherencia abstracta. Premia a quienes demuestran que saben resolver problemas. Si la convicción no aprende del poder, deja de ser proyecto y se convierte en refugio.
Damián Trivelli