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Insulza cuestiona a Kast y Cancillería tras baja de Bachelet: “Queda debilitada la figura de Chile”

En entrevista con EL DÍNAMO, el excanciller y exsecretario general de la OEA afirma que la decisión del actual gobierno, que optó por no patrocinar la candidatura a la ONU, fue determinante para su fracaso.

José Miguel Insulza no esconde su enojo con el Gobierno de José Antonio Kast. Para el excanciller, la decisión de La Moneda de retirar el patrocinio de Chile a Michelle Bachelet fue clave en el fracaso de la candidatura de la expresidenta a la Secretaría General de las Naciones Unidas.

La expresidenta anunció el sábado que abandona la carrera, tras obtener un voto a favor, 11 en contra y tres abstenciones en el tercer sondeo informal del Consejo de Seguridad. Su postulación, presentada por el gobierno de Gabriel Boric junto a Brasil y México, había perdido el respaldo de Chile el 24 de marzo, cuando La Moneda, ya bajo el mando de Kast, la calificó de inviable.

En conversación con EL DÍNAMO, Insulza descarta cualquier responsabilidad del expresidente Boric, se refiere a las eventuales presiones de Estados Unidos y comenta la intervención que Kast realizará este martes ante la Asamblea General de la ONU.

—Hay dos visiones sobre quién tiene la responsabilidad. Una apunta principalmente al expresidente Boric, por no haber socializado la candidatura antes de presentarla. La otra, al presidente José Antonio Kast, por quitarle el respaldo al asumir. ¿Qué cree usted? 

—Yo creo que no hay ninguna responsabilidad que se pueda atribuir al presidente Boric. Fundamentalmente porque estaban con él en el momento en que presentó la candidatura, el presidente del Senado en ese entonces, Manuel José Ossandón; e Iván Moreira, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. Uno de Renovación Nacional y otro de la UDI. Así que decir que esto no fue coordinado con nadie me parece un poco ridículo. 

—¿Usted cree entonces que el principal motivo por el que no prospera esta candidatura es que el presidente Kast no la apoyó?

—Está bastante claro que él decidió retirar la candidatura. Además, se lo comunicó así a la presidenta Bachelet, diciéndole que veían pocas posibilidades y que, por lo tanto, no la iban a apoyar. Y lo de “pocas posibilidades” es gracioso. Cuando yo fui candidato a secretario general de la OEA, empatamos cinco veces en el primer lugar. La certeza de que íbamos a ganar nunca se tiene. Pero hay que hacer el esfuerzo.

Está bastante claro que Boric hizo las cosas bien. A lo mejor alguno de nosotros hubiera preferido que lo hiciera antes, pero eso es otra cosa. Es el presidente quien elige el momento.

—En el oficialismo también se dice que a la expresidenta le fue mal en la ronda de votaciones previa, y que eso confirmaría el punto del Gobierno de que no era una candidatura viable.

—Yo creo que el último desaliento se produce porque la gente dice que ya está claro que no va a ser la candidata, que no va a salir. Es tan simple como eso. Todos los que se presentaron por fuera, todas las candidatas y candidatos que se presentaron por fuera, estaban en realidad ya fuera de combate en ese sentido. 

—¿No hubo otro factor, fuera de que el Gobierno retirara el patrocinio, que explique este resultado?

—Se debe principalmente a eso. Pero ella también habló de los temas que estaban pendientes y que no se estaban tratando en el sistema internacional. Y, como lo dijo muy bien, compitió en una época en que realmente las ideas que ella había defendido siempre no se estaban cumpliendo.

El multilateralismo está de capa caída, el tema del medio ambiente ya no está corriendo mucho, los temas de la pobreza y la economía se discuten poco en los organismos internacionales, hay guerras en todas partes, etcétera. No era probablemente el mejor momento. Y eso también es un motivo importante.

—¿Qué rol jugó el supuesto veto que tenía EE.UU. con Bachelet?

—Yo creo que el presidente recibió presiones o peticiones para retirar la candidatura. No quiero decir nada respecto del gobierno de Estados Unidos; no tengo ninguna prueba de esto. Pero no deja de ser importante que la presidenta Bachelet pidió audiencia para ser escuchada a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, y el único que nunca le contestó fue Estados Unidos.

—¿Usted cree que había un veto previo? 

—No sé si un veto, pero por lo menos un ánimo previo. Pero quien puede aclarar eso es el Gobierno, diciendo efectivamente en tal ocasión, cuando yo estuve en Estados Unidos —como estuvo el presidente Kast— en algún momento, me plantearon esto. Eso tendría que explicarlo, porque desde luego es muy distinto que se diga que Estados Unidos podía llegar a vetar y que son conjeturas de expertos, de especialistas, a que se le haya pedido que lo haga. 

—¿Y con el apoyo del Gobierno cree que se habría podido revertir esa situación con Estados Unidos?

—No hay ninguna candidatura fácil. Pero, apoyada por el Gobierno, probablemente podría haber tenido menos problemas. 

—De todas maneras, Brasil y México eran los patrocinadores de la candidatura, países bastante influyentes en la región. Brasil, por ejemplo, tiene además una fuerte red de representación diplomática en África. ¿Por qué no fueron capaces, con ese entramado, de viabilizar la candidatura?

—Ellos tendrán que plantearlo en sus reflexiones. Yo creo que en el caso de África había malestar fundamentalmente porque se planteó que un latinoamericano le toca el cargo. Pero la verdad es que no conozco el tema lo suficiente como para saber exactamente qué pasó con esos votos. Está muy disperso.

—Ahora que Chile no está en carrera, ¿debería seguir al margen de la discusión y no apoyar a otro candidato?

—No, eso lo decidirán las autoridades. Yo creo que ya es difícil apoyar candidatos. Además, el señor Kast dijo al comienzo de este problema que no iba a apoyar a nadie.

—¿Pero esa decisión no debería cambiarla, en su opinión?

—Bueno, eso es cosa de él. A mí ya no me interesa; mi candidata tuvo que retirarse

—Y en el concierto internacional, ¿cree que la figura de Bachelet queda debilitada?

—Queda debilitada la figura de Chile. Lo que pasa es que Chile transmite (o transmitía) certezas. Nuestro gran prestigio, nuestro gran recurso en el mundo, era ser un país que no solamente cumple sus compromisos y respeta sus propios principios, sino que además da certezas. Todos saben lo que Chile va a hacer en cada caso. Entonces, cuando por primera vez se produce el hecho de que el presidente de un país deshace con el codo lo que el otro hizo con la mano, la verdad es que creo que eso es un daño importante.

—Esto también coincide con la visita del presidente Kast a la ONU.

—Nosotros vamos a tratar de decir que tenemos una política exterior de Estado, pero eso a estas alturas es medio divertido. Eso se ha ido apagando con el tiempo, desgraciadamente. El mismo presidente Kast era partidario de salirse de Naciones Unidas. Vamos a ver qué discurso hace. 

—¿Qué podríamos esperar de ese discurso?

—Él ha anunciado que va a hablar de temas económicos, de comercio, que va a hablar del tema de seguridad pública y que va a hablar del tema de la dedicación de las oficinas de protección de los océanos en Valparaíso. Eso lo va a plantear en su discurso; no ha dicho más.

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