“Si hoy día hubiera una acusación constitucional, obviamente que yo la votaría a favor”. La frase no es de un parlamentario opositor, sino del diputado Hotuiti Teao (Ind.-UDI), y resume el flanco que se le ha abierto al ministro de Justicia, Fernando Rabat, a días de que se presente el libelo: su suerte ya no depende solo de la oposición.
Las bancadas del Frente Amplio, PC, PS, PPD, PL y DC confirmaron el miércoles que acusarán constitucionalmente al ministro por las rebajas de condena a 56 sentenciados por delitos sexuales contra menores.
El texto, según señalan fuentes de la oposición, podría ingresar el martes 3 de noviembre, aunque la fecha no está cerrada, y la votación en Sala se estima entre la segunda y la tercera semana del mes. Según los cálculos que circulan, el bloque cuenta con 65 diputados. La mayoría de 70 votos debería completarse con votos del PDG o del propio oficialismo.
El primer termómetro fue la resolución que la Cámara aprobó ese mismo día, por 68 votos a favor, 42 en contra y siete abstenciones, para pedirle al Presidente Kast la salida de Rabat y de los subsecretarios Luis Silva y Pablo Mira. Entre los votos a favor destacaron los de Teao y Marlene Pérez (Ind.-UDI). Se sumaron Carlos Chandía (RN), a las UDI Alejandra Valdebenito y Ximena Naranjo, y a Natalia Romero, vinculada a esa bancada.
Se abstuvieron los RN Juan Carlos Beltrán, Ximena Ossandón y Francisco Orrego, y los UDI Flor Weisse, Marco Antonio Sulantay y el presidente del partido, Guillermo Ramírez, aunque este último aseguró que se equivocó a la hora de apretar el botón en la votación.
De todas maneras, en el oficialismo aseguran que votar una resolución no equivale a acusar. Tampoco pedir la renuncia equivale necesariamente a apoyar el libelo, y varios críticos lo dejan claro.
Requerida por EL DÍNAMO, la diputada Macarena Santelices (Ind.-UDI) asegura entender “la preocupación de los parlamentarios oficialistas que evalúan respaldar una acusación constitucional, pero creo que debemos buscar una salida política antes de llegar a ese escenario”.
Esa salida es la renuncia de Rabat y evitar que el oficialismo pague los costos políticos de dejar caer al ministro o apoyarlo ante una opinión pública que desea la salida del ministro.
“Fernando Rabat tiene una trayectoria intachable y no merece que su carrera termine con una inhabilitación de cinco años. Confío en que el Presidente Kast está evaluando la mejor solución. Nuestra prioridad debe ser proteger a las víctimas y evitar que un violador o pedófilo vuelva a recibir una rebaja de condena”, asegura Santelices.
Una opinión similar expresó el diputado UDI Omar Sabat quien afirmó que “el ministro Rabat tiene que dar un paso al costado”, sin precisar cómo votaría. Marlene Pérez, en tanto, sostuvo que “acá es intransable la infancia”, aunque espera que no sea necesario llegar a una acusación.
En RN, Eduardo Durán pidió que Rabat se aleje del cargo sin adelantar postura sobre el libelo, y Claudia Mora se sumó a los pedidos de salida.
El factor Republicanos y PDG
En paralelo se abrió un frente interno. Los emplazamientos desde el mundo republicano a sus pares de Chile Vamos no sólo se multiplicaron sino que también se endurecieron. El primer llamado al orden del partido de Arturo Squella dio paso rápidamente al célebre título de “derecha cobarde” atribuido a Chile Vamos.
El diputado republicano Agustín Romero afirmó que “todos en la elección fuimos los diputados de Kast” y que el Presidente tomó una decisión que respaldarán. Su compañero de bancada, Alejandro Riquelme, calificó de “cobardía política tremenda” exigir renuncias públicamente desde el oficialismo.
La respuesta llegó por parte de los diputados UDI Sulantay, Mario Olavarría y Natalia Romero, quienes además de tildar a los republicanos son “imprudentes” y “mezquinos”, poniendo en duda la permanencia del gremialismo en el Gobierno. “Si quieren que abandonemos el Gobierno que lo digan”, señalaron en una declaración conjunta.
En ese tablero, la llave sigue siendo el PDG y sus votos. Su jefe de bancada, Juan Marcelo Valenzuela, descartó respaldar personalmente la acusación, aunque respetará lo que resuelva el grupo, que busca una decisión conjunta mediante un mecanismo interno. Pamela Jiles había manifestado disposición a “salvar” al ministro por su gestión legislativa.
Sin embargo, Franco Parisi, líder del partido, pidió a Kast removerlo, y su hermana, la diputada Zandra Parisi, dijo que “no descarto absolutamente nada”, aunque calificó el caso como un error político y no jurídico.
La señal clara fueron los siete diputados del PDG que apoyaron la resolución que pedía la renuncia de Rabat, pese a que la bancada no se sumó a la declaración opositora.
Desde la oposición, sin embargo, apuestan a la presión social y que quiénes no se sumen, paguen el costo político.
El presidente del PPD, Raúl Soto, dijo a EL DÍNAMO que “la acusación contra Rabat va a contar con los votos” y emplazó a Parisi a decidir en nombre de su bancada. Hasta el cierre de esta nota, Rabat seguía en el cargo y el libelo no había sido ingresado.