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Cuando los tres días de duelo nacional concluyen y las sirenas de las escoltas institucionales se apagan, en los hogares de los mártires de Carabineros queda un silencio y un vacío que a lo largo de los años nunca se termina por llenar. Esta semana, el cabo segundo Cristopher Aguilera Fernández se convirtió en el mártir 1.263 de la institución tras ser abatido durante un operativo en Lo Espejo, lo cual volvió a poner a la seguridad en el centro de la discusión.

Sin embargo, lejos de los discursos oficiales y el debate en torno a cómo dar un mayor resguardo a los uniformados, existe una realidad que continúa en penumbras: la de una familia que debe reestructurar su rutina, con niños/as o bebés que crecerán conociendo el rostro de su padre solamente a través de fotografías.

Aguilera, de 30 años, era padre de un lactante de nueve meses, y como este caso, existen varias historias similares. En los últimos 20 años se han producido 136 decesos de carabineros en servicio, ya sea por accidentes o asesinatos. Pese a que las muertes han disminuido en la última década, hay un dato preocupante: desde 2020 los homicidios superan a los accidentes.

Con estos datos sobre la mesa, EL DÍNAMO se contactó con tres viudas de uniformados, quienes abordaron el escenario que enfrentan desde el “día después” de la muerte y cómo esto ha significado una reestructuración de sus vidas y las de sus hijos.

“Cuando matan a un carabinero, matan el derecho y el país”

María Cecilia Zepeda es viuda del suboficial mayor, Hans Knopke Briones, quien falleció junto a su compañero Luis Díaz Manríquez el 11 de noviembre de 2016, tras ser atropellados por delincuentes en medio de una persecución en la Región de Coquimbo.

“Yo era funcionaria activa de Carabineros”, relató, señalando que en ese entonces su hija mayor tenía cinco años, mientras que la menor tenía menos de dos.

“Dejé la institución el año pasado tras 25 años efectivos. Me fui por condiciones de salud, porque todo esto me afectó emocionalmente y sufrí una enfermedad bastante grave que me mantuvo al borde de la muerte”, detalló, asegurando que hasta el día de hoy acude a ayuda psiquiátrica.

En este marco, Zepeda recordó el momento en que se enteró del trágico suceso. “El mayor me llama y me dice: el pelado se nos fue. Ahí me vino un frío en los huesos y miro a mis hijas por el retrovisor del auto que venían jugando”.

María Cecilia Zepeda es viuda del suboficial mayor, Hans Knopke Briones.

“Mi hija mayor no se enteró en ese momento. Nunca le dije que su papá había muerto. Ella se enteró cuando vio a su papá en su cajita”, comentó. “Fue muy doloroso enfrentar la conmoción que causó el caso. Se destruyó nuestra familia”, añadió.

Este hecho marcó un punto de inflexión, según manifestó la exuniformada. “Cambió el rumbo de mi familia. Tengo una sobrina que es carabinera y otra que es abogada, que decidió estudiar eso porque quería hacer justicia. Hasta el día de hoy, mi familia sufre por su partida”, sostuvo.

“Cuando matan a un carabinero, matan el derecho y el país. Yo un día tenía todo con Hans y al otro ya no tenía nada”, expresó.

Hans Knopke.

“Después de ver partir a mi esposo, tuve que trabajar nueve años más en la misma institución. Fue terrible. Estuve más de un año con licencia por tratamientos psiquiátrico, preocupada por la parte económica. Cuando me salieron los beneficios volví a trabajar, pero fue doloroso dejar a mis hijas. No quería volver a Carabineros”, narró.

En este marco, sostuvo que es montepiada de la institución y sus hijas han estado estudiando con una beca de la Fundación Paz y Familia (brinda apoyo a hijos de mártires).

Tras ello, enfatizó en la necesidad de que se otorgue apoyo en los estudios universitarios y que puedan acceder a gratuidad, ya que “eso resulta impagable para nuestra familia”.

“Lo más difícil que me ha tocado en la vida fue decirle a mis hijos que su padre no iba a volver”

Otro caso es el que relata Paola Riveros, viuda del cabo Luis Moyano Farías, quien falleció el 18 de octubre de 2007 en un asalto al Banco Security de Santiago. En aquel lugar fue asesinado a manos de Aliste Vega, que actualmente cumple una condena de 42 años y recientemente solicitó salir de la cárcel, lo que fue denegado por la justicia.

La vicepresidenta de la Fundación Viudas de Mártires, relató que sus hijos tenían 14, 9, 7 y 6 años. “Lo más difícil que me ha tocado en mi vida fue decirle a mis niños. De hecho, no fui capaz. Mi mamá me ayudó, porque ¿Cómo le explicas a cuatro niños que su papá se fue a trabajar en la mañana y no va volver nunca más?

Siguiendo en esa línea, recalcó que “después de la muerte de mi marido, lo más terrible que me ha pasado en la vida fue tener que decirle a mis hijos que su papá ya no está”.

“El duelo no lo podía asimilar mucho porque tenía cuatro niños que dependían de mi. Estuve muy mal por seis meses, hasta que mi hija mayor me dice: ¿No te das cuenta que ya se murió mi papá? no quiero que muera mi mamá también. Ahí yo dije, ya basta de tanta pena y ahora preocúpate de los chiquillos porque son ellos los que están aquí”, narró.

En este marco, destacó el acompañamiento que le ha brindado la institución a lo largo de los años. “Carabineros nunca me ha dejado y siempre me ha dado un apoyo súper importante. Sí, hay casos de algunas viudas que se han sentido abandonadas, pero desde que se creó el Departamento B9 de Carabineros eso ya ha dejado de ser así”, manifestó.

Durante este tiempo, Riveros ha estado viviendo con la pensión, en el grado que fue jubilado su esposo: suboficial mayor, rango al que fue ascendido póstumamente. “Recibo la pensión de por vida. Para mis hijos es hasta los 24 años”.

Agencia Uno.

“Igual eso no te alcanza. Si bien nosotros tenemos una fundación que ayuda a educar a los hijos de mártires, algunas de esas fundaciones (con aportes de privados) quebraron a raíz de la pandemia y los fondos ya no son los mismos, por lo que mi hijo no pudo seguir estudiando”, comentó.

Bajo este contexto, también hizo hincapié en que se impulse un proyecto para que los hijos de mártires puedan acceder a gratuidad, ya que “al ser pensionados de Carabineros, mis niños no pueden estudiar con ese beneficio”.

“Todo se derrumbó, lo perdí a él y lo perdí todo”

Elizabeth Moris es viuda de Cristián Vera Contreras, quien fue ascendido a suboficial mayor de manera póstuma tras ser asesinado el 11 de septiembre de 2007, producto de un disparo en su cabeza en Pudahuel, en el marco de manifestaciones por la conmemoración del Golpe.

En ese momento, el uniformado tenía dos hijos de 9 y 7 años. “Ese día fue difícil. A él no le correspondía salir, pero por falta de contingente le pidieron ir a su unidad”, recordó.

“Después de su muerte me costó mucho aceptar que ya no estaba. Habíamos construido una vida juntos, ese año nos compramos nuestra casa, nuestro auto y estaban nuestros hijos juntos… Mis tres hijos y los dos de él. Ambos logramos nuestros divorcios y pensábamos casarnos en 2008 pero todo se derrumbó. Lo perdí a él y lo perdí todo”, expresó.

Tras la atención mediática del caso, Moris comentó que tuvo apoyo de la institución al principio, pero tras la muerte del general José Alejandro Bernales perdió el contacto con Carabineros. “Tuve asesoría con abogados, demandamos al Estado y ganamos”, afirmó, respecto a la sentencia que ordenó al Fisco a pagar una indemnización de $75 millones por daño moral.

“Al ser solamente su pareja, para muchos no era nada, pero construimos una vida juntos durante 6 años y habíamos logrado todo”, sostuvo. Respecto a los hijos del funcionario, recibieron una indemnización de $95 millones cada uno, tras una demanda interpuesta por Romina Rodríguez, ex esposa de Vera.

“Con los años, Carabineros me ha dado un lugar. Soy una viuda emblemática sin pensión, pero siempre representando a Cristian en su comisaría, que lleva su nombre”, expuso.

La comisaría que lleva el nombre de Cristián Vera Contreras es la unidad 55° de Pudahuel. En los casos de Hans Knopke Briones y Luis Moyano Farías también se rebautizaron las comisarías en las que prestaron servicios: 1ª Comisaría La Serena y 1ª Comisaría de Santiago Central, respectivamente.

Tras la reciente muerte del cabo Aguilera, desde la Fundación de Mártires aseguraron que buscarán coordinar una reunión con la primera dama para plantear una serie de inquietudes, donde una de ellas tiene que ver con el acceso a gratuidad para los hijos de carabineros fallecidos en servicio. De hecho, la diputada Javiera Rodríguez (REP) se encuentra impulsando un proyecto en esta línea, el cual al involucrar gasto fiscal, debe ser patrocinado por el Ejecutivo para que avance su tramitación en el Congreso.


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