La política al desnudo
Mientras, sigamos copando espacios de debate y alzando la voz. La agresión sexual no se puede normalizar, ni como herramienta de “sextorsión” ni como venganza, menos como argumento político, porque ahí no pierden solamente las mujeres, perdemos todos cuando la discusión se envilece, la sociedad se deshumaniza y la verdad se cubre de un velo de morbosidad y desinformación.
Yolanda Pizarro